
Es una de las frases que más escuchamos cuando un deportista se lesiona. Parece una decisión lógica. Si una parte del cuerpo duele, tendemos a pensar que debemos dejar de entrenar por completo. Sin embargo, la realidad es que una lesión no siempre significa dejar de entrenar. En muchos casos, simplemente significa que tendremos que cambiar qué entrenamos y cómo lo hacemos.
Existe un fenómeno muy interesante conocido como efecto cruzado (cross-education). La investigación ha demostrado que, cuando entrenamos una extremidad, las adaptaciones no se producen únicamente en los músculos que están trabajando. Nuestro sistema nervioso también aprende y se adapta. Gracias a ello, entrenar un brazo o una pierna puede ayudar a preservar parte de la fuerza de la extremidad contraria cuando esta no puede entrenar debido a una lesión o una inmovilización. De hecho, este fenómeno, conocido como efecto cruzado o cross-education, lleva estudiándose desde hace décadas y ha demostrado ayudar a preservar parte de la fuerza de una extremidad cuando la contraria no puede entrenar temporalmente.
Esto no significa que entrenar una pierna vaya a recuperar mágicamente la otra. Lo que demuestra es que seguir entrenando aquello que sí podemos trabajar tiene mucho más sentido que abandonar completamente el entrenamiento.
Imagina que sufres un esguince de tobillo. Probablemente durante unas semanas no puedas correr, saltar o realizar determinados movimientos con normalidad. Pero eso no significa que tu cuerpo entero haya dejado de funcionar. Quizá puedas seguir entrenando el tren superior, la pierna sana, el core, la movilidad o incluso la capacidad cardiovascular mediante ejercicios adaptados. El objetivo deja de ser hacer exactamente el mismo entrenamiento y pasa a ser mantener el mayor número posible de capacidades físicas mientras la lesión evoluciona.
Es importante entender que adaptar el entrenamiento no significa ignorar la lesión. No hablamos de entrenar con dolor ni de realizar movimientos que puedan retrasar la recuperación. Tampoco de sustituir el diagnóstico o el tratamiento indicado por un médico o un fisioterapeuta. Hablamos de adaptar el entrenamiento para seguir desarrollando aquellas capacidades que todavía podemos trabajar de forma segura.
Cuando aparece una lesión, la mayoría de las personas se preguntan: «¿Puedo entrenar?» Quizá esa no sea la mejor pregunta. Tal vez deberíamos preguntarnos: «¿Qué puedo seguir entrenando ahora mismo?» Ese pequeño cambio de perspectiva puede marcar una enorme diferencia, no solo durante una lesión, sino también en nuestra relación con el entrenamiento a lo largo de toda la vida.
En CrossFit Berkana entendemos el entrenamiento como un proyecto a largo plazo. Habrá momentos en los que podremos entrenar al cien por cien y otros en los que tendremos que adaptar movimientos, reducir cargas o modificar el volumen de trabajo. La forma en la que aprendemos a entrenar durante una lesión puede marcar la forma en la que entrenaremos durante toda la vida. Las personas que consiguen mantenerse activas durante décadas no son aquellas que nunca se lesionan, sino aquellas que aprenden a adaptarse cuando las circunstancias cambian.
No creemos en entrenar pese a una lesión. Creemos en entrenar alrededor de una lesión.