¿CUÁNDO MERECE LA PENA USAR CALLERAS?
Las calleras son una herramienta, no una forma de desarrollar fuerza.
Lo que hacen es mejorar el contacto con la barra. En muchos casos aumentan la fricción y reducen parte del esfuerzo que tiene que hacer la mano para mantenerse colgada.
¿El resultado?
Puedes aguantar más tiempo en la barra y eso, aunque parezca una ventaja, no siempre lo es. El hecho de que tus manos aguanten gracias a las calleras no significa que el resto de tu cuerpo esté preparado para soportar todo ese tiempo bajo tensión.
La fuerza de agarre, los antebrazos, los hombros, la musculatura que estabiliza las escápulas, los codos e incluso los tendones necesitan adaptarse de forma progresiva. Si aumentamos el tiempo que permanecemos colgados antes de desarrollar esa base, es más fácil que aparezcan sobrecargas o molestias.
Por eso insistimos tanto en determinados ejercicios durante los calentamientos:
No es porque sean ejercicios «más fáciles», sino porque construyen la base sobre la que después podrás realizar kipping, chest-to-bar, muscle-ups o cualquier otro movimiento gimnástico con mayor seguridad.
Imagina que utilizas unas correas para colgarte de una barra. Probablemente aguantarías mucho más tiempo, pero…
¿Eso significa que tu agarre es más fuerte, que tus hombros soportan mejor tu peso o que tus tendones están preparados?
No.
Simplemente estás utilizando una herramienta que reduce una parte de la dificultad del movimiento. Con las calleras ocurre algo parecido.
Por eso, cuando una persona está empezando, muchas veces le recomendamos entrenar sin ellas durante los trabajos técnicos, de fuerza o durante el calentamiento específico. De esa forma desarrollamos la capacidad que realmente necesitamos. Después, cuando llega un WOD con mucho volumen o movimientos dinámicos, las calleras pasan a cumplir el papel para el que fueron diseñadas: ayudarte a proteger las manos y a gestionar mejor el entrenamiento.
No queremos que interpretes este mensaje como un «no uses calleras». Todo lo contrario: queremos que las utilices cuando realmente aportan valor, porque una herramienta nunca debería sustituir una capacidad.
En Berkana intentamos seguir siempre la misma filosofía:
Primero desarrollamos la fuerza y después utilizamos las herramientas que nos permiten sacarle el máximo partido. Creemos que esta es la mejor forma de progresar, reducir el riesgo de lesiones y seguir disfrutando del entrenamiento durante muchos años.