

Cuando alguien empieza a entrenar, normalmente tiene un objetivo: perder peso, ganar músculo, volver a sentirse ágil o preparar una competición.
Sin embargo, existe una idea muy interesante dentro de la metodología CrossFit que cambia la forma de entender el entrenamiento. Se conoce como Sickness – Wellness – Fitness Continuum, que podríamos traducir como el continuo de enfermedad, bienestar y fitness.

No existen únicamente personas sanas y personas enfermas. Existe un continuo en el que todos nos encontramos y por el que podemos desplazarnos a lo largo de nuestra vida.
En un extremo está la enfermedad, donde encontramos condiciones como la diabetes tipo 2, la hipertensión, la obesidad, el síndrome metabólico o las enfermedades cardiovasculares. En el centro se encuentran personas sin una enfermedad diagnosticada, pero que pueden presentar una capacidad física limitada. En el otro extremo está el fitness. Y no hablamos únicamente de tener abdominales marcados o levantar mucho peso. Hablamos de ser una persona capaz: capaz de subir unas escaleras sin fatigarse, levantar una caja pesada con seguridad, jugar con sus hijos o seguir siendo independiente cuando tenga 70 u 80 años.
La diferencia también se nota fuera del gimnasio. En cómo te encuentras después de subir cuatro pisos por las escaleras, en si puedes pasar una tarde caminando sin acabar agotado, en cómo llevas las bolsas de la compra o en la facilidad con la que te levantas del suelo. Son situaciones cotidianas que muchas veces damos por sentadas, hasta que empiezan a costarnos.
Pero hay algo especialmente importante: este camino funciona en ambas direcciones. Podemos avanzar desde la enfermedad hacia el bienestar y el fitness, pero también retroceder.
Imagina a dos personas de 65 años. Una lleva años entrenando fuerza, trabajando su capacidad cardiovascular y manteniéndose activa. La otra lleva décadas sin realizar ejercicio físico. Ambas pueden sufrir una enfermedad, una operación o un periodo de inmovilidad, pero no parten de la misma situación.
La primera probablemente contará con una mayor reserva de fuerza y capacidad física para afrontar ese periodo y recuperar su autonomía. Esto no significa que esté protegida frente a cualquier enfermedad ni que su recuperación esté garantizada, sino que llegar con una buena condición física nos proporciona más recursos para afrontar las dificultades.
Y tampoco necesitamos esperar a tener 65 años para entenderlo. Una lesión que nos obliga a dejar de entrenar durante unas semanas, una temporada de mucho estrés en la que apenas nos movemos o varios meses de sedentarismo pueden hacer que actividades que antes realizábamos con facilidad empiecen a costarnos.
El continuo no representa una secuencia médica que todas las personas deban recorrer obligatoriamente. Es una forma de entender cómo nuestra salud y capacidad física pueden mejorar o deteriorarse a lo largo del tiempo.
Lo realmente interesante es que el camino para acercarte al fitness es, en gran medida, el mismo que te aleja de muchos factores de riesgo asociados a distintas enfermedades.
Cada vez que mejoras tu fuerza, aumentas tu capacidad cardiovascular, desarrollas masa muscular o mejoras tu composición corporal, no solo estás progresando en tu rendimiento dentro del box. También puedes estar mejorando indicadores de salud como la presión arterial, la sensibilidad a la insulina, el control de la glucosa, el perfil lipídico, la densidad ósea y la capacidad funcional.
Por eso insistimos tanto en la constancia. No buscamos un cambio espectacular durante un mes, sino pequeñas mejoras mantenidas durante años.
Quizá hoy entrenes para conseguir tu primera dominada, mejorar tu sentadilla o correr más rápido. Pero ese mismo trabajo puede ayudarte a que, dentro de veinte o treinta años, sigas teniendo fuerza para cargar una maleta, equilibrio para moverte con seguridad y resistencia para disfrutar de una excursión sin que tu condición física sea una limitación.
Porque el entrenamiento no solo cambia cómo te ves. Cambia cómo funciona tu cuerpo. Y probablemente esa sea una de las inversiones más rentables que puedes hacer en tu vida.
En CrossFit Berkana entendemos el entrenamiento como una herramienta para mejorar el rendimiento, sí, pero sobre todo para construir salud. No entrenamos únicamente para levantar más kilos o hacer más dominadas; entrenamos para llegar al futuro con un cuerpo capaz de seguir haciendo todo aquello que hoy damos por sentado.
Porque cada entrenamiento cuenta. Y cada clase es un pequeño paso hacia el lado correcto del continuo.